Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Páginas vistas en total

sábado, marzo 31, 2012

¿Un gobierno antineoliberal tras el 25 de marzo?



José María Delgado.

El cinismo y la soberbia del equipo gubernamental del Partido Popular, directa inspiración de su presidente Mariano Rajoy, ha llegado a tal extremo respecto del impacto esperable de las medidas de restricción del gasto y de la recepción ciudadana de las contenidas en la reforma laboral, que el resultado electoral de las elecciones autonómicas en Andalucía ha constituido toda una sorpresa, tanto como si se tratara de una respuesta absurda o injusta a unas medidas que a pesar de haberlas ocultados cuidadosamente antes de las elecciones generales del 25 noviembre pasado, una vez conocidas antes de las andaluzas de este 25 de marzo en lugar de inquietar, alarmar, asustar o escandalizar a los trabajadores y pensionistas, debieran habernos alegrado o resignado o saludado como a la necesaria cirugía de urgencia indispensable para la recuperación económica, para comenzar a reducir el desempleo, ¡y ello cuándo han repetido en decenas de ocasiones que la reforma laboral no había de servir para aliviar el paro!, algo por lo demás absolutamente cierto y evidente supuesto que lo que se propone básicamente es abaratar, facilitar y desjudicializar el despido.
Se entiende mal tanta sorpresa gubernamental ante un resultado no adverso pero insuficiente para formar gobierno, a no ser que crean – y es exactamente lo que creen – que las tales medidas en la línea de la máxima austeridad impulsadas desde la unión Europea son absolutamente lógicas, naturales, distantes de cualquier veleidad ideológica o partidaria. Además de creer a rajatabla en las encuestas[1] que situaban el número de escaños a obtener por el PP llegando sobrado a la mayoría absoluta (55 parlamentarios), y ello bajo una atmósfera en la que la voz del Sistema concitó tanta unanimidad  en los medios que podía percibirse la vocación de estos de estar  ejerciendo un efecto performativo con sus predicciones: la famosa profecía autocumplida[2]  a poco que su sugerencia de voto tenga éxito.
(leer mas)

[1]).- Ver Electómetro. com: http://www.electometro.es/category/8-encuestas-andaluzas-2012/. Desde los 59 escaños de Metroscopia para El Pais, hasta los 58 de IMC para ABC, pasando por los 54-57 que obtenía Sigma Dos para El Mundo.

[2]).- Puede verse, a manera de justificación, el artículo “Los sondeos y las elecciones andaluzas” José Juan Toharía, EL País, 27 marzo de 2012, España, p.10.

viernes, marzo 30, 2012

Reforma laboral a la griega

Ximo Bosch
Magistrado y portavoz territorial de Jueces para la Democracia


La protección de los derechos de los trabajadores ha sido el resultado de un largo proceso histórico. Hubo un tiempo, magistralmente reflejado en muchas obras de Charles Dickens, en el que la explotación extrema resultaba inherente a las condiciones laborales. Algunos teóricos del liberalismo económico más agresivo del siglo XIX defendían la prohibición de los sindicatos, porque sus exigencias de derechos laborales suponían un obstáculo para la producción y para los beneficios empresariales. Dicha perspectiva respondía a que los obreros eran considerados como meras mercancías. Tuvieron que transcurrir décadas de graves conflictos sociales, revoluciones y guerras hasta que en los países europeos democráticos se configuró el Estado Social contemporáneo, a partir de 1945, como un pacto entre capital y trabajo. Ello implicaba la desmercantilización de la fuerza de trabajo, así como el reconocimiento de la dignidad de la persona y de los derechos sociales, lo cual permitió una larga etapa de razonable armonía colectiva.

Estas premisas pasaron a integrar nuestra Constitución. En ella se reconoce el derecho a la negociación colectiva, que se fundamenta en la relevancia de los sindicatos y de las asociaciones empresariales, cuya inclusión en el título preliminar nos indica la trascendencia de este equilibrio esencial. El artículo 35-1 del texto constitucional proclama el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para que los ciudadanos puedan satisfacer sus necesidades y las de su familia. En el preámbulo se establece como objetivo una calidad de vida digna. Y dicho principio se complementa con la articulación de los derechos sociales.

Sin embargo, la reciente reforma laboral impulsada desde el gobierno rompe con buena parte de estos valores constitucionales y supone un paso más en el creciente desmantelamiento de nuestro Estado Social. Las medidas principales son conocidas: fórmulas contractuales de despido libre encubierto, mecanismos para la reducción salarial, facultades para que los empresarios alteren unilateralmente las condiciones básicas de los contratos en perjuicio de los trabajadores, abaratamiento sustancial de los despidos, posibilidad para las empresas de apartarse de los convenios colectivos territoriales. Muchas de estas disposiciones son de constitucionalidad más que dudosa, pues el Tribunal Constitucional ha establecido que no resulta admisible el despido sin causa. Y que tampoco es aceptable la aprobación de normas contrarias al derecho a la negociación colectiva, pues ello afecta al núcleo mínimo indisponible de la libertad sindical. La consecuencias previsibles serán una mayor precarización de nuestro mercado de trabajo y un notable incremento de las desigualdades en las relaciones económicas. Por ello, esta reforma supone la más alarmante restricción de los derechos laborales de nuestra etapa democrática. No puede sorprender la convocatoria de huelga general por parte de los sindicatos.

Además, no se explica cómo generará empleo una reforma que esencialmente facilita el despido. Ni tampoco cómo se producirá crecimiento económico con una devaluación de la capacidad adquisitiva de los asalariados. Al contrario, lo que resultaría aconsejable sería la profundización en los principios del Estado Social para que desde las instituciones se apliquen medidas redistributivas que estimulen el consumo, como señala Joseph Stiglitz.

La reforma laboral sigue el espíritu de la que se aplicó en su momento en Grecia, con los negativos resultados que son de sobra conocidos. Y resulta censurable la insistencia en disfrazar de decisiones técnicas o inevitables lo que no son más que claras opciones ideológicas, como también está ocurriendo con los continuos recortes en los servicios públicos. Las medidas aprobadas asumen las tesis más entusiastas de la patronal, pretenden debilitar la función representativa de los sindicatos y provocan intensos desequilibrios en las relaciones laborales. Responden a la perspectiva conservadora de desregulación y de intervención estatal mínima que se ha practicado en diversos ámbitos, especialmente en el financiero, y que ha empobrecido a amplios sectores en numerosos países. Pero hay otras opciones. Lo demuestra la reforma laboral aprobada en Finlandia, que aumenta los niveles de protección social. Y las decisiones adoptadas en Islandia para evitar los abusos de las entidades bancarias contra la mayoría de la población. O la realidad de que los países más avanzados de nuestro entorno mantienen los mecanismos del Estado Social, a través de su financiación por parte de los sectores más acomodados, al contrario que en nuestro país, en el que las mismas capas sociales aportan un porcentaje mínimo a las arcas públicas.
Parece que los poderes dominantes están aprovechando esta situación de crisis sistémica, que ellos mismos han generado o consentido, para imponer sus recetas de regresión y estimular unas desigualdades siempre beneficiosas para algunas minorías privilegiadas. El principal riesgo es que los gestores de la ruptura del consenso social caigan en el autoengaño, tantas veces repetido históricamente, de pensar que cualquier situación está bajo su control. Esas confusiones han provocado en otras etapas una comprensible intensificación de la conflictividad, con secuelas altamente incontrolables. La actuación institucional y las normas jurídicas no son instrumentos para construir el paraíso en la tierra, pero sí que pueden servir para evitar que las condiciones de vida se conviertan en un infierno, a través de iniciativas de solidaridad y de cohesión. Sin embargo, determinados errores de cálculo o quizás algunos intereses desmedidos pueden conducirnos al desastre social que ya se vive en Grecia.

"La reforma laboral es contraria al estado social y democrático de Derecho"

Manifiesto de 55 catedráticos de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
"La reforma laboral es contraria al estado social y democrático de Derecho"




Hora del bocadillo
Los abajo firmantes, catedráticas y catedráticos de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, consideramos un deber cívico hacer pública nuestra opinión de expertos sobre la reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, la cual introduce un cambio radical en el modelo constitucional de relaciones laborales, basado en dos pilares esenciales: un delicado equilibrio entre poderes empresariales y derechos sociales y un estímulo a las expresiones de diálogo social, articuladas de manera señalada a través de la negociación colectiva La norma de urgencia ha procedido a convulsionar la práctica totalidad de los elementos esenciales de ese modelo constitucional. Por lo pronto, ha desplazado el centro de gravedad normativo de las relaciones laborales desde el trabajo a la producción y al empleo, desde el trabajador y sus condiciones de trabajo a su "empleabilidad", mercantilizando sin miramiento alguno el trabajo y descontextualizando el marco en el que, desde sus orígenes y sin solución de continuidad, ha venido aplicándose, y ha de seguir haciéndolo, la norma laboral. 

Este texto legislativo, en segundo lugar, implanta un verdadero sistema de excepción en las relaciones laborales, otorgando poderes exorbitantes al empresario a la vez que destruye las bases fundamentales del poder contractual colectivo autónomo en la regulación de las condiciones de trabajo. La constante reducción de los derechos de los trabajadores se acompaña de una progresiva afirmación de la unilateralidad empresarial sin control ni contrapeso. En suma, la flexibilidad unilateral conferida al empresario, además de despreciar las reglas consensuadas por los propios interlocutores sociales apenas dos semanas antes, aleja nuestro sistema jurídico del modelo social europeo, aproximándolo a antañones modelos autoritarios, de manera oportunista recuperados ahora en nombre de la libertad de empresa. En tercer lugar, la negociación colectiva deja de entenderse como un instrumento de corrección de las desigualdades contractuales, habiendo sido objeto, ella misma, de una flexibilización que altera su posición en el sistema de fuentes. La prioridad aplicativa concedida sin restricción alguna a los convenios de empresa y la supresión del régimen hasta ahora vigente de ultraactividad, además de poder generar un no deseable incremento de la conflictividad social, concibe al convenio colectivo como un simple utensilio al servicio de los intereses subjetivos empresariales, sustituible o modificable a su sola voluntad. 

La inaplicación de todas las condiciones de trabajo, incluso las salariales, del convenio sectorial expresa una concepción legal decididamente contraria al sistema vigente de negociación colectiva y a su estructura autónoma. En un contexto semejante, en fin, la garantía constitucional de la fuerza vinculante del convenio colectivo queda por completo desarbolada.

La regulación del despido, que se presenta de manera rutinaria como una forma de crear empleo, obedece realmente a un diseño destinado a otorgar fáciles y baratos mecanismos de liquidación y ajuste de plantillas, tanto en el sector privado como en el sector público. Y de hacerlo, adicionalmente, al margen de todo control. Desde luego, del sindical; pero también del administrativo e, incluso, del judicial. Como confiesa sin disimulo alguno el preámbulo de la norma, el propósito de la reforma es impedir el juicio de adecuación – con un evidente tono despectivo, el legislador excepcional lo denomina “juicio de oportunidad”- de los jueces sobre los despidos decididos por el empresario a partir de una definición justificativa que se mueve entre los dos extremos a descartar por cualquier legislador socialmente sensible: la mayor discrecionalidad y la más concreta identificación. La nueva regulación del despido no tiene más finalidad que reducir los costes del despido ilegal o improcedente, rebajando las indemnizaciones y suprimiendo los salarios de tramitación. Además de todo ello, y apartándose de manera grosera de los propósitos confesados de lucha contra la dualidad de nuestro mercado de trabajo, la reforma ahonda la precariedad mediante dos criticables medidas: la implantación de un contrato especial (de “apoyo de emprendedores”), cuya característica más llamativa reside en la posibilidad de despido libre durante un año de duración, y el encadenamiento de contratos de formación para los jóvenes, que pueden estar formándose hasta los 32 años en una misma empresa para el ejercicio de los más dispares e inconexos oficios.
Pero más allá de la crítica a sus contenidos concretos, queremos llamar la atención sobre el cambio de modelo que el RDL 3/2012 induce. Es éste un modelo opuesto al que conforma nuestra Constitución, el de la democracia social en una economía de mercado, que arbitra un equilibrio complejo entre el pluralismo social y la intervención normativa de tutela de los derechos laborales, y que sitúa en el centro de la regulación de las relaciones laborales a la negociación colectiva dotada de fuerza vinculante. En el diseño constitucional, la empresa es un territorio en el que el poder privado del empresario resulta racionalizado en su ejercicio mediante el reconocimiento de derechos de participación a los trabajadores. Este modelo nada tiene que ver ni con la concepción de la empresa como un ámbito de exclusiva gestión por el empresario ni con la noción del empresario como “el señor de su casa”.

Y es que las exigencias de equilibrio presupuestario que impone la Unión Europea ni exigían ni exigen en modo alguno una reforma de las relaciones laborales como la adoptada, contraria al estado social y democrático de Derecho, potenciadora del poder normativo unilateral del empleador y hostil a la acción colectiva de los sindicatos. Por lo demás, y no es lo de menos, la reforma laboral presenta numerosos puntos que contradicen directamente derechos y principios constitucionalmente reconocidos y desarrollados por una extensa jurisprudencia del Tribunal 
Constitucional, tanto en lo que se refiere al derecho al trabajo como al derecho de libertad sindical. Y además es en una gran parte contraria a los compromisos internacionales asumidos por España, tanto respecto a la Carta de Derechos Fundamentales europea como a los Convenios de la OIT sobre libertad sindical, fomento de negociación colectiva y terminación de la relación de trabajo.

FIRMAN
- Alemán Páez, Francisco (UCórdoba)
- Alfonso Mellado, Carlos Luis (UValencia)
- Álvarez de la Rosa, Manuel (ULa Laguna)
- Aparicio Tovar, Joaquín (UCastilla-LaMancha)
- Ballester Pastor, Maria Amparo (UValencia)
- Baylos Grau, Antonio (UCastilla La Mancha)
- Cabeza Pereiro, Jaime (UVigo)
- Camas Roda, Ferrán (UGirona)
- Camps Ruiz, Luis (UValencia)
- Castiñeira Fernández, Jaime (USevilla)
- Correa Carrasco, Manuel (UCarlos III de Madrid)
- Cruz Villalón, Jesús (USevilla)
- Domínguez Fernández, Juan José (ULeon)
- Escudero Rodríguez, Ricardo (UAlcalá de Henares)
- Fernández López, María Fernanda (USevilla)
- Ferrando García, Francisca (UMurcia)
- Garate Castro, Javier (USantiago de Compostela)
- Galiana Moreno, Jesús (UMurcia)
- García Becedas, Gabriel (UAutónoma de Madrid)
- García Ninet, José Ignacio (U de Barcelona)
- Garrido Pérez, Eva (UCádiz)
- González Posada, Elías (UValladolid)
- Goñi Sein, Jose Luis (U Pública Navarra)
- Gorelli Hernández, Juan (UHuelva)
- López Gandía, Juan (UPolitécnica de Valencia)
- López López, Julia (UPompeu Fabra de Barcelona)
- Luján Alcaraz, José (UMurcia)
- Martínez Abascal, Vicente Antonio (URoviraVirgili deTarragona)
- Martínez Barroso, María de los Reyes (ULeón)
- Mella Méndez, Lourdes (USantiago de Compostela)
- Molero Marañón, María Luisa (UReyJuanCarlos de Madrid)
- Molina Navarrete, Cristóbal (UJaén)
- Monereo Pérez, José Luis (UGranada)
- Moreno Vida, María Nieves (UGranada)
- Navarro Nieto, Federico (UCórdoba)
- Nogueira Guastavino, Magda (UAutónoma de Madrid)
- Ojeda Avilés, Antonio (USevilla)
- Olarte Encabo, Sofía (UGranada)
- Palomeque López, Carlos (USalamanca)
- Pardell Vea, Agnes (ULerida)
- Pérez del Río, Teresa (UCádiz)
- Puebla Pinilla (de la), Ana (UAutónoma de Madrid)
- Quesada Segura, Rosa (UMálaga)
- Ramírez Martínez, Juan Manuel (UValencia)
- Rodríguez Escanciano, Susana (ULeón)
- Rojas Rivero, Gloria (ULa Laguna)
- Rojo Torrecilla, Eduardo (UAutónoma de Barcelona)
- Tortuero Plaza, José Luis (UComplutense de Madrid)
- Tudela Cambronero, Gregorio (UAutónoma de Madrid)
- Sanguinetti Raimon, Wilfredo (USalamanca)
- Valdeolivas García, Yolanda (UAutónoma de Madrid)
- Valdés Dal-Re, Fernando (UComplutense de Madrid)
- Valdés de la Vega, Berta (UCastilla-LaMancha)
- Vicente Palacio, Maria Arantzazu (UJaume I de Castellón de la Plana)
- Vida Soria, José (UGranada)


Envía esta noticia

Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter

jueves, marzo 29, 2012

Indicador de Incidencia de la Huelga sobre el Consumo de Electricidad en la Actividad Productiva



El Indicador de Consumo de Electricidad debido a la actividad productiva elaborado por ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS, pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído hasta las 20h un 87,2% debido a la incidencia de la Huelga General convocada por los sindicatos para el día de hoy día 29 de Marzo de 2012.
Hay que destacar que este mismo dato, en la huelga de 2010 fue del 65,7% y en la huelga de 2002 del 82,1%.
  • Huelga 2012: Caída 87,2%
  • Huelga 2010: Caída 65,7%
  • Huelga 2002: Caída 82,1%
El turno de noche ha tenido un seguimiento muy elevado con caídas hasta las 7h de la mañana superiores al consumo que se produce en un día festivo desestacionalizado, lo que refleja que la gran industria ha parado prácticamente en su totalidad.
A partir de las 9 de la mañana, el dato acumulado de este indicador refleja una disminución que se debe a la incorporación del sector servicios a la actividad productiva. Hay que señalar que en el sector servicios el consumo de electricidad no se ve tan afectado porque el consumo de aires acondicionados, calefacción, servidores de ordenador, etc… se mantiene con independencia de la incidencia de la huelga.
Es imprescindible resaltar que este indicador de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS no trata de contar trabajadores en huelga sino los MWh consumidos en la actividad productiva durante la Huelga.
Como es comprensible, la huelga tampoco tiene incidencia sobre el consumo de los hogares que no desconectan los electrodomésticos, calefacciones e iluminación. Es decir, el dato que dan los medios de comunicación carece de significación porque no distingue  entre el segmento de consumo de electricidad de los hogares y de los servicios básicos de mantenimiento de los medios de producción y de los procesos contínuos y el debido a la actividad productiva que es el objeto de la huelga.
Todos los datos que utilizados para construir el indicador de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS son públicos.
La metodología de cálculo del Indicador puede ser consultada pinchando aquí.
ECONOMISTAS FRENTE ALA CRISIS
en Twitter: @MadridEco

viernes, marzo 23, 2012

Andalucia 25M: lo que se juegan y lo que nos jugamos.




Al final no me resisto a poner por escrito y hacer público una reflexión sobre las elecciones autonómicas andaluzas del próximo domingo, ¿que pretendo con ello?, para variar, sentirme querido, por aquellos con los que pudiera coincidir y tal vez despreciado por aquellos otros malparados en mis privadas conjeturas: no pasa nada, con uno y otro hemos construido una biografia que ya excede la cincuentena. 

Es suficiente, lo que debe quedar(me) claro es que aquí se renuncia de entrada a tratar de influenciar a nadie en su comportamiento electoral próximo, solo diré lo que pienso como el que exuda, vomita ¡o revienta!, tan harto de ver chanchullos, traiciones, ingenuidad en mis semejantes y a tanta  peña con la empanada mental, como el que más lo esté.

Si se pudiera "congelar" al PSOE-A en esa actitud socialmente progresiva que exhibe cuándo NO está en el gobierno, y a IU en esa otra de mantenerse equidistante - alejada - del oportunismo ávido de "tocar poder", de una parte,  y del maximalismo grosero, de otra, a uno casi se le ocurre una fórmula de gobierno de la Comunidad autónoma sobre el que podríamos apostar a que se atreve a llevar la contraria a Rajoy, a "Los Mercados", Bruselas y a la antisocial política de la "Austeridad".
Por dificultosa que fuere, la ecuación,  ¡que no nos la ahorre "El Campeón"  Arenas, que se nos revuelven las tripas y algo más!

Manual para la especulación. Estrategia Hedge Fund

Estrategia Hedge Fund



fuente: http://www.cotizalia.com/tribuna/manual ... 00302.html

MANUAL PARA LA ESPECULACIÓN

Una de las preguntas que de forma recurrente me realizan alumnos y periodistas estos días es qué se necesita y cómo se especula contra un país, ya sea a través de su deuda pública o a través de la divisa. Vayamos con la primera cuestión: qué se necesita, para abordar luego la segunda; centrándonos en la deuda pública.

La especulación, como toda gestión, se basa en tres pilares básicos: análisis, conocimientos de los instrumentos financieros y, por supuesto, dinero. Por cierto, estos tres aspectos los reúnen los principales gestores de hedge funds y de qué manera.

- El análisis es la estrategia, algo que siempre debe fundamentar la toma de decisiones.

- Los conocimientos de los activos financieros es el bagaje del gestor adquirido y constituye la táctica a emplear.

- Por último, un importante volumen de patrimonio que determinará la fuerza del gestor. Recordemos que los mercados financieros son mercados de oferta y demanda, no matemáticos, lo que hace que el precio de una activo baje o suba es fruto de la diferencia de fuerza entre posiciones compradoras y vendedoras.

Estrategia, práctica y fuerza, pero además hay que añadir respeto. Cuando un reconocido gestor “toma una determinada posición” y lo hace público (incuestionable el papel de los medios de comunicación, a favor del gestor, en este tipo de movimientos), causa una proceso de adherencia a la estrategia y el pánico entre sus adversarios.

Recomiendo la lectura para entender mejor lo descrito de El señor de la Guerra de Sun Tzu. Verdadero compendio de la estrategia, táctica y disposición de fuerza escrita 500 años antes del nacimiento de Cristo y donde se detalla la victoria frente al enemigo sin tener que batallar, simplemente a través de imponer el miedo al enemigo para así poder vencer sin llegar a la batalla. Lectura de cabecera en materia de estrategia y táctica.

Análisis: profunda caída de la credibilidad de España frente Alemania

El gestor detecta dónde hay ganancia. Hoy por hoy, la Unión Monetaria Europea no existe, es sólo una suma de buenas intenciones y de países que miran por sus propios intereses. Este bloque ni siquiera tiene una voz única. Un área económica donde existe una disciplina en política monetaria, pero no una unidad fiscal y económica, ante una crisis todo se resquebraja. En el caso español y frente a Europa, la diferencia de estructura y coyuntura, así como la pérdida de soberanía sobre la política monetaria (cómo se hecha de menos la posibilidad de devaluación) muestran la debilidad. Para España es necesario, totalmente necesario, un papel protagonista del déficit público para contener la actual depresión. Eso sí, debemos tener en cuenta que a futuro, la ingente deuda minará la recuperación, retrasando la salida y provocará un impacto en la credibilidad del país; credibilidad que se traducirá en un empeoramiento de las condiciones crediticias de España frente a Alemania.

Conocimiento de los activos: utilización de los CDS como “caballo de Troya”

A partir de este momento, previo a que los titulares se llenen de “falta de credibilidad o empeoramiento” y el mercado se ponga pesimista, el gestor comenzará lentamente pero de forma constante a tomar posiciones en contra de la deuda española frente a la alemana comprando CDS que conviene destacar que en esos momentos estarán baratos, pues todavía el mercado no cotiza el empeoramiento relativo de las condiciones crediticias.

Los CDS son permutas financieras por las que el comprador intercambia deuda quebrada (default) y recibe deuda pública de máxima seguridad, en nuestro caso Alemania. Para ello hace frente al pago de una prima. Algo muy importante y a tener en cuenta: su precio y, por tanto, su evolución tiene en cuenta el empeoramiento de las condiciones crediticias. Si las de España frente Alemania o su credibilidad (la apuesta) se ve dañada, el precio del CDS subirá, aún cuando España no quiebre. Por tanto, desde el punto de vista de la gestión puedo utilizar la operación como protección, o bien como instrumento especulativo: si yo compro CDS y su precio sube, siempre puedo vender el activo ingresando la ganancia. Ya que hablamos de precio, conviene también decir que los CDS se negocian en mercados no organizados, por tanto, en la determinación de sus precios interviene no sólo la estimación del empeoramiento, sino la profundidad y, por supuesto, la percepción del riesgo o volatilidad. Recogeremos esta idea más adelante.

La victoria a través del pánico: despliegue de fuerza y el miedo escénico

Una vez que el gestor ha completado su posición en CDS, viene desplegar fuerza y exhibirla. El gestor pide prestados títulos de deuda española, pues no los tiene en cartera, es la conocida como simultánea de Deuda Pública. La simultánea es una operación doble por la que un gestor, primero, compra al contado títulos de deuda pública e, inmediatamente, lleva a cabo una operación de venta a futuro o forward a un precio determinado. La diferencia entre el precio de compra y venta será el interés que el gestor debe pagar por ese préstamo.

En el momento que el gestor firma la simultánea y, por tanto, tiene la propiedad de los títulos procede a una venta masiva, ya tendrá tiempo de recomprarlos posteriormente y a precios más bajos para cumplir con el forward de venta futura. Esta venta se lleva a cabo de forma masiva y a ser posible en un solo día; además con el dinero recibido por la venta inmediatamente comienza a sustituir los títulos españoles por los alemanes. El efecto está claro: caída del precio de los activos españoles y subida del precio de los alemanes, es decir, la tan cacareada ampliación de diferenciales. Ante el fuerte movimiento, el mercado se llena de rumores y comienzan los primeros artículos en los periódicos, los titulares al día siguiente se llenarán de desplome, derrumbe, empeoramiento, crisis... Rápidamente, además, se difunde que detrás de estas operaciones están prestigiosos gestores de hedge funds que cuentan con un importante volumen de patrimonio gestionado, a la vez que importantes gurús hablarán de la diferencia entre los dos países (si encima coincide con la cumbre de Davos imaginemos la repercusión). Ha llegado el miedo escénico, el enemigo está derrotado pues cunde el pánico y, por supuesto, la corriente de pensamiento imperante es 'vende España'. Es más, la palabra y la acción 'vende España' se pone de moda y continúa ampliando diferenciales.

Pero retomemos el CDS y sus característica. La inocente compra del CDS por el hedge tiene un efecto “caballo de troya” (factor delta y gamma para iniciados en opciones, así como la opacidad del mercado OTC). El vendedor del CDS, generalmente bancos de inversión, debe cubrir su posición dado el empeoramiento que los mercados registran entre los diferencias de deuda española y alemana. Es precisamente en esta cobertura por parte de las fuentes del CDS donde el hedge encuentra sus aliados, los mismos bancos que le han vendido la cobertura se ponen a operar rápidamente a favor de su estrategia (rápidamente por el factor gamma, una fuerza de aceleración del riesgo). No es necesario que el banco de inversión piense si es posible la quiebra de España, sino que el trader del banco, por los límites internos del riesgo, se ve en la necesidad de vender deuda pública española y comprar alemana. Un auténtico caballo de Troya, pues una vez el hedge ha terminado de vender sus títulos, el mercado continúa recibiendo venta de España y compra de Alemania. El movimiento de mercado, por tanto, continuará sin la presencia, ya, del fondo especulativo.

La operación ha sido un éxito para el gestor, eso sí, a los pocos días del inicio de la venta y ante el cariz del mercado “responsables españoles” iniciarán una gira para decir lo seria que es España y la capacidad de pago. Hay que parar la sangría efectivamente, pero el hedge ya tiene su ganancia, su fuerte ganancia.

La victoria por pánico del enemigo: el jugoso beneficio

Mientras que el mercado seguía vendiendo diferencial, los responsables políticos salían a la arena, y hasta el presidente del banco central hacía declaraciones de apoyo, el gestor del hedge fund procedía a hacer caja. Primero recomprar los títulos españoles a un precio más barato que los había vendido y vender la deuda pública alemana que había comprado. Ambos títulos habrán sufrido una fuerte caída y subida de su precio, respectivamente. Pero como colofón venderá también los CDS, seguros de impago, puesto que el precio que el pago al que ahora registra el mercado es sensiblemente, muy sensiblemente mayor (insisto para los más familiarizados con el efecto gamma, sobre la delta).

Esto es mercado financiero, estos son activos financieros y ésta es la forma de operar, tradicional, de los hedge funds. Cuando los responsables políticos, económicos e institucionales salen corriendo a frenar las brechas de agua, el gestor del fondo especulativo habrá ya cerrado sus posiciones y disfrutará tranquilamente de su ganancia. Pero saben lo peor: ¡que esto ya se ha repetido una y otra vez! Esta estrategia no es nueva…

*Miguel Ángel Bernal Alonso es profesor del IEB y coordinador académico del curso de Renta Fija

miércoles, marzo 21, 2012

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA CIUDADANA CONSTITUYENTE DE CÁDIZ. A 17 DE MARZO DE 2012

 
Nosotras y nosotros, ciudadanas y ciudadanos llegados de todos los rincones de esta tierra, que formamos parte del pueblo, autoconvocados a una asamblea pro-constituyente en la ciudad de Cádiz, durante el 200 aniversario de la primera Constitución Española.


DECLARAMOS

1. El régimen constituido en la Constitución de 1978 junto con los
compromisos impuestos por los sucesivos tratados de la U.E  y del resto de poderes económicos, políticos y sociales, está llevando a la mayoría social a la ruina económica, la falta de ética y la pérdida de valores y derechos que esos textos debían defender. La Constitución Española de 1978, por lo tanto está deslegitimada.

2. Que las reformas constitucionales realizadas sin más apoyo que el de los partidos de gobierno han puesto fin al espejismo democrático.

3. Que la Constitución, a pesar de reconocer la soberanía del pueblo, ha sido incapaz de hacer hegemónico ese poder.
En conclusión, nosotras y nosotros, proponemos un proceso constituyente democrático, en libertad, que supere las limitaciones de la Constitución de 1978 y avance hacía en el objetivo de hacer realidad la voluntad del pueblo.
Por tanto,
- Esta asamblea convoca a la apertura de un proceso constituyente, que se inicia con esta asamblea ciudadana constituyente.
- Tal proceso ha de estar  basado en la igualdad, la libertad, la solidaridad y la democracia directa a través de una revolución pacífica y democrática.
- Esta asamblea convoca a una construcción colectiva para la superación del actual poder constituido y avanzar hacia una nueva constitución, democrática y participativa.
- Esta asamblea hace un llamamiento a las ciudadanas y ciudadanos a la
organización de asambleas ciudadanas constituyentes en todos los ámbitos,sectores y localidades de nuestra sociedad
- Esta Asamblea resuelve ,además, abrir caminos de cooperación con todos aquellos pueblos que estén en vías de procesos constituyentes o lo hayan estado, y nos puedan servir de experiencia.

Cádiz, a 17 de Marzo de 2012

martes, marzo 20, 2012

Tesis sobre filosofia de la Historia

Walter Benjamin.

Tesis 9
Tengo las alas prontas para alzarme, Con gusto vuelvo atrás, Porque de seguir siendo tiempo vivo, Tendría poca suerte.
GERHARD SCHOLEM: Gruss vom Angelus.
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irrefrenablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.




Walter Benjamin (1892-1940)
TESIS DE FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

1
Es notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca, en la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofía. Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo histórico». Podrá habérsela -sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver en modo alguno.

2
«Entre las peculiaridades más dignas de mención del temple humano», dice Lotz, «cuenta, a más de tanto egoísmo particular, la general falta de envidia del presente respecto a su futuro». Esta reflexión nos lleva a pensar que la imagen de felicidad que albergamos se halla enteramente teñida por el tiempo en el que de una vez por todas nos ha relegado el decurso de nuestra existencia. La felicidad que podría despertar nuestra envidia existe sólo en el aire que hemos respirado, entre los hombres con los que hubiésemos podido hablar, entre las mujeres que hubiesen podido entregársenos. Con otras palabras, en la representación de felicidad vibra inalienablemente la de redención. Y lo mismo ocurre con la representación de pasado, del cual hace la historia asunto suyo. El pasado lleva consigo un índice temporal mediante el cual queda remitido a la redención. Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos. No se debe despachar esta exigencia a la ligera. Algo sabe de ello el materialismo histórico.

3
El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos se convierte en una cita À I'ordre du jour, pero precisamente del día final.
4
Buscad primero comida y vestimenta, que el reino de Dios se os dará luego por sí mismo.
HEGEL, 1807.

La lucha de clases, que no puede escapársele de vista a un historiador educado en Marx, es una lucha por las cosas ásperas y materiales sin las que no existen las finas y espirituales. A pesar de ello estas últimas están presentes en la lucha de clases de otra manera a como nos representaríamos un botín que le cabe en suerte al vencedor. Están vivas en ella como confianza, como coraje, como humor, como astucia, como denuedo, y actúan retroactivamente en la lejanía de los tiempos. Acaban por poner en cuestión toda nueva victoria que logren los que dominan. Igual que flores que tornan al sol su corola, así se empeña lo que ha sido, por virtud de un secreto heliotropismo, en volverse hacia el sol que se levanta en el cielo de la historia. El materialista histórico tiene que entender de esta modificación, la más imperceptible de todas.

5
La verdadera imagen del pasado transcurre rápidamente. Al pasado sólo puede retenérsele en cuanto imagen que relampaguea, para nunca más ser vista, en el instante de su cognoscibilidad. «La verdad no se nos escapará»; esta frase, que procede de Gottfried Keller, designa el lugar preciso en que el materialismo histórico atraviesa la imagen del pasado que amenaza desaparecer con cada presente que no se reconozca mentado en ella. (La buena nueva, que el historiador, anhelante, aporta al pasado viene de una boca que quizás en el mismo instante de abrirse hable al vacío.

6
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el
instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla. El Mesías no viene únicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente: tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.
7
Pensad qué oscuro y qué helador es este valle que resuena a pena.
BRECHT: La ópera de cuatro cuartos.
Fustel de Coulanges recomienda al historiador, que quiera revivir una época, que se quite de la cabeza todo lo que sepa del decurso posterior de la historia. Mejor no puede calarse el procedimiento con el que ha roto el materialismo histórico. Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la desidia del corazón, en la acedía que desespera de adueñarse de la auténtica imagen histórica que relumbra fugazmente. Entre los teólogos de la Edad media pasaba por ser la razón fundamental de la tristeza. Flaubert, que hizo migas con ella, escribe: «Peu de gens devineront combien il a fallu étre triste pour ressusciter Carthage». La naturaleza de esa tristeza se hace patente al plantear la cuestión de con quién entra en empatía el historiador historicista. La respuesta es innegable que reza así: con el vencedor. Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez. La empatía con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento. Con lo cual decimos lo suficiente al materialista histórico. Quien hasta el día actual se haya llevado la victoria, marcha en el cortejo triunfal en el que los dominadores de hoy pasan sobre los que también hoy yacen en tierra. Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el que pasa de uno a otro. Por eso el materialista histórico se distancia de él en la medida de lo posible. Considera cometido suyo pasarle a la historia el cepillo a contrapelo.

8
La tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el «estado de excepción» en el que vivimos. Hemos de llegar a un concepto de la historia que le corresponda. Tendremos entonces en mientes como cometido nuestro provocar el verdadero estado de excepción; con lo cual mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. No en último término consiste la fortuna de éste en que sus enemigos salen a su encuentro, en nombre del progreso, como al de una norma histórica. No es en absoluto filosófico el asombro acerca de que las cosas que estamos viviendo sean «todavía» posibles en el siglo veinte. No está al comienzo de ningún conocimiento, a no ser de éste: que la representación de historia de la que procede no se mantiene.

9
Tengo las alas prontas para alzarme, Con gusto vuelvo atrás, Porque de seguir siendo tiempo vivo, Tendría poca suerte.
 
GERHARD SCHOLEM: Gruss vom Angelus.
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irrefrenablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.


10
Los temas de meditación que la regla monástica señalaba a los hermanos tenían por objeto prevenirlos contra el mundo y contra sus pompas. La concatenación de ideas que ahora seguimos procede de una determinación parecida. En un momento en que los políticos, en los cuales los enemigos del fascismo habían puesto sus esperanzas, están por el suelo y corroboran su derrota traicionando su propia causa, dichas ideas pretenden liberar a la criatura política de las redes con que lo han embaucado. La reflexión parte de que la testaruda fe de estos políticos en el progreso, la confianza que tienen en su «base en las masas» y finalmente su servil inserción en un aparato incontrolable son tres lados de la misma cosa. Además procura darnos una idea de lo cara que le resultará a nuestro habitual pensamiento una representación de la historia que evite toda complicidad con aquella a la que los susodichos políticos siguen aferrándose.
11
El conformismo, que desde el principio ha estado como en su casa en la socialdemocracia, no se apega sólo a su táctica política, sino además a sus concepciones económicas. El es una de las causas del derrumbamiento ulterior. Nada ha corrompido tanto a los obreros alemanes como la opinión de que están nadando con la corriente. El desarrollo técnico era para ellos la pendiente de la corriente a favor de la cual pensaron que nadaban. Punto éste desde el que no había más que un paso hasta la ilusión de que el trabajo en la fábrica, situado en el impulso del progreso técnico, representa una ejecutoria política. La antigua moral protestante del trabajo celebra su resurrección secularizada entre los obreros alemanes. Ya el «Programa de Gotha» lleva consigo huellas de este embrollo. Define el trabajo como «la fuente de toda riqueza y toda cultura». Barruntando algo malo, objetaba Marx que el hombre que no posee otra propiedad que su fuerza de trabajo «tiene que ser esclavo de otros hombres que se han convertido en propietarios». No obstante sigue extendiéndose la confusión y enseguida proclamará Josef Dietzgen: «El Salvador del tiempo nuevo se llama trabajo. En.. la mejora del trabajo.. consiste la riqueza, que podrá ahora consumar lo que hasta ahora ningún redentor ha llevado a cabo». Este concepto marxista vulgarizado de lo que es el trabajo no se pregunta con la calma necesaria por el efecto que su propio producto hace a los trabajadores en tanto no puedan disponer de él. Reconoce únicamente los progresos del dominio de la naturaleza, pero no quiere reconocer los retrocesos de la sociedad. Ostenta ya los rasgos tecnocráticos que encontraremos más tarde en el fascismo. A éstos pertenece un concepto de la naturaleza que se distingue catastróficamente del de las utopías socialistas anteriores a 1848. El trabajo, tal y como ahora se le entiende, desemboca en la explotación de la naturaleza que, con satisfacción ingenua, se opone a la explotación del proletariado. Comparadas con esta concepción positivista demuestran un sentido sorprendentemente sano las fantasías que tanta materia han dado para ridiculizar a un Fourier. Según éste, un trabajo social bien dispuesto debiera tener como consecuencias que cuatro lunas iluminasen la noche de la tierra, que los hielos se retirasen de los polos, que el agua del mar ya no sepa a sal y que los animales feroces pasen al servicio de los hombres. Todo lo cual ilustra un trabajo que, lejos de explotar a la naturaleza, está en situación de hacer que alumbre las criaturas que como posibles dormitan en su seno. Del concepto corrompido de trabajo forma parte como su complemento la naturaleza que, según se expresa Dietzgen, «está ahí gratis».

12
Necesitamos de la historia, pero la necesitamos de otra manera a como la necesita el holgazán mimado en los jardines del saber.
NIETZSCHE: Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia.
La clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico. En Marx aparece como la última que ha sido esclavizada, como la clase vengadora que lleva hasta el final la obra de liberación en nombre de generaciones vencidas. Esta consciencia, que por breve tiempo cobra otra vez vigencia en el espartaquismo, le ha resultado desde siempre chabacana a la socialdemocracia. En el curso de tres decenios ha conseguido apagar casi el nombre de un Blanqui cuyo timbre de bronce había conmovido al siglo precedente. Se ha complacido en cambio en asignar a la clase obrera el papel de redentora de generaciones futuras. Con ello ha cortado los nervios de su fuerza mejor. La clase desaprendió en esta escuela tanto el odio como la voluntad de sacrificio. Puesto que ambos se alimentan de la imagen de los antecesores esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados.
13
Nuestra causa se hace más clara cada día y cada día es el pueblo más sabio.
WILHELM DIETZGEN: La religión de la socialdemocracia.
La teoría socialdemócrata, y todavía más su praxis, ha sido determinada por un concepto de progreso que no se atiene a la realidad, sino que tiene pretensiones dogmáticas. El progreso, tal y como se perfilaba en las cabezas de la socialdemocracia, fue un progreso en primer lugar de la humanidad misma (no sólo de sus destrezas y conocimientos). En segundo lugar era un progreso inconcluible (en correspondencia con la infinita perfectibilidad humana). Pasaba por ser, en tercer lugar, esencialmente incesante (recorriendo por su propia virtud una órbita recta o en forma espiral). Todos estos predicados son controvertibles y en cada uno de ellos podría iniciarse la crítica. Pero si ésta quiere ser rigurosa, deberá buscar por detrás de todos esos predicados y dirigirse a algo que les es común. La representación de un progreso del género humano en la historia es inseparable de la representación de la prosecución de ésta a lo largo de un tiempo homogéneo y vacío. La crítica a la representación de dicha prosecución deberá constituir la base de la crítica a tal representación del progreso.

14
La meta es el origen.
KARL KRAUS: Palabras en verso.
La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vacío, sino por un tiempo pleno, «tiempo - ahora». Así la antigua Roma fue para Robespierre un pasado cargado de «tiempo - ahora» que él hacía saltar del continuum de la historia. La Revolución francesa se entendió a sí misma como una Roma que retorna. Citaba a la Roma antigua igual que la moda cita un ropaje del pasado. La moda husmea lo actual dondequiera que lo actual se mueva en la jungla de otrora. Es un salto de tigre al pasado. Sólo tiene lugar en una arena en la que manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo despejado de la historia es el salto dialéctico, que así es como Marx entendió la revolución.

15
La consciencia de estar haciendo saltar el continuum de la historia es peculiar de las clases revolucionarias en el momento de su acción. La gran Revolución introdujo un calendario nuevo. El día con el que comienza un calendario cumple oficio de acelerador histórico del tiempo. Y en el fondo es el mismo día que, en figura de días festivos, días conmemorativos, vuelve siempre. Los calendarios no cuentan, pues, el tiempo como los relojes. Son monumentos de una consciencia de la historia de la que no parece haber en Europa desde hace cien años la más leve huella. Todavía en la Revolución de julio se registró un incidente en el que dicha consciencia consiguió su derecho. Cuando llegó el anochecer del primer día de lucha, ocurrió que en varios sitios de París, independiente y simultáneamente, se disparó sobre los relojes de las torres. Un testigo ocular, que quizás deba su adivinación a la rima, escribió entonces:
«Qui le croirait!, on dit, qu'irrités contre I'heure
De nouveaux Josués au pied de chaque tour,
Tiraient sur les cadrans pour arrêter le jour.»

16
El materialista histórico no puede renunciar al concepto de un presente que no es transición, sino que ha llegado a detenerse en el tiempo. Puesto que dicho concepto define el presente en el que escribe historia por cuenta propia. El historicismo plantea la imagen «eterna» del pasado, el materialista histórico en cambio plantea una experiencia con él que es única. Deja a los demás malbaratarse cabe la prostituta «Érase una vez» en el burdel del historicismo. El sigue siendo dueño de sus fuerzas: es lo suficientemente hombre para hacer saltar el continuum de la historia.

17
El historicismo culmina con pleno derecho en la historia universal. Y quizás con más claridad que de ninguna otra se separa de ésta metódicamente la historiografía materialista. La primera no tiene ninguna armadura teórica. Su procedimiento es aditivo; proporciona una masa de hechos para llenar el tiempo homogéneo y vacío. En la base de la historiografía materialista hay por el contrario un principio constructivo. No sólo el movimiento de las ideas, sino que también su detención forma parte del pensamiento. Cuando éste se para de pronto en una constelación saturada de tensiones, le propina a ésta un golpe por el cual cristaliza en mónada. El materialista histórico se acerca a un asunto de historia únicamente, solamente cuando dicho asunto se le presenta como mónada. En esta estructura reconoce el signo de una detención mesiánica del acaecer, o dicho de otra manera: de una coyuntura revolucionaria en la lucha en favor del pasado oprimido. La percibe para hacer que una determinada época salte del curso homogéneo de la historia; y del mismo modo hace saltar a una determinada vida de una época y a una obra determinada de la obra de una vida. El alcance de su procedimiento consiste en que la obra de una vida está conservada y suspendida en la obra, en la obra de una vida la época y en la época el decurso completo de la historia (El término hegeliano aufheben en su sentido triple: conservar, elevar, anular). El fruto alimenticio de lo comprendido históricamente tiene en su interior al tiempo como la semilla más preciosa, aunque carente de gusto.

18
«Los cinco raquíticos decenios del homo sapiens», dice un biólogo moderno, «representan con relación a la historia de la vida orgánica sobre la tierra algo así como dos segundos al final de un día de veinticuatro horas. Registrada según está escala, la historia entera de la humanidad civilizada llenaría un quinto del último segundo de la última hora». El tiempo -ahora (Benjamin dice “Jetztzeit” e indica con las comillas que no se trata simplemente de una equivalencia con 'Gegenwart' (presente), sino más bien del místico 'nunc stans') , que como modelo del mesiánico resume en una abreviatura enorme la historia de toda la humanidad, coincide capilarmente con la figura que dicha historia compone en el universo.

A
El historicismo se contenta con establecer un nexo causal de diversos momentos históricos. Pero ningún hecho es ya histórico por ser causa. Llegará a serlo póstumamente a través de datos que muy bien pueden estar separados de él por milenios. El historiador que parta de ello, dejará de desgranar la sucesión de datos como un rosario entre sus dedos. Captará la constelación en la que con otra anterior muy determinada ha entrado su propia época. Fundamenta así un concepto de presente como «tiempo - ahora» en el que se han metido esparciéndose astillas del tiempo mesiánico.

B
Seguro que los adivinos, que le preguntaban al tiempo lo que ocultaba en su regazo, no experimentaron que fuese homogéneo y vacío. Quien tenga esto presente, quizás llegue a comprender cómo se experimentaba el tiempo pasado en la conmemoración: a saber, conmemorándolo. Se sabe que a los judíos les estaba prohibido escrutar el futuro. En cambio la Torah y la plegaria les instruyen en la conmemoración. Esto desencantaba el futuro, al cual sucumben los que buscan información en los adivinos. Pero no por eso se convertía el futuro para los judíos en un tiempo homogéneo y vacío. Ya que cada segundo era en él la pequeña puerta por la que podía entrar el Mesías.

FRAGMENTO POLITICO-TEOLOGICO

Sólo el Mesías mismo consuma todo suceder histórico, y en el sentido precisamente de crear, redimir, consumar su relación para con lo mesiánico. Esto es, que nada histórico puede pretender referirse a lo mesiánico por sí mismo. El Reino de Dios no es el telos de la dynamis histórica; no puede ser propuesto aquél como meta de ésta. Visto históricamente no es meta, sino final. Por eso el orden de lo profano no debe edificarse sobre la idea del Reino divino; por eso la teocracia no tiene ningún sentido político, sino que lo tiene únicamente religioso. (El mayor mérito de El Espíritu de la Utopía de Bloch es haber negado con toda intensidad la significación política de la teocracia.)

El orden de lo profano tiene que erigirse sobre la idea de felicidad. Su relación para con lo mesiánico es una de las enseñanzas esenciales de la filosofía de la historia. Desde ella se determina una concepción histórica mística cuyo problema expondría en una imagen. Si una flecha indicadora señala la meta hacia la cual opera la dynamis de lo profano y otra señala la dirección de la intensidad mesiánica, es cierto que la pesquisa de felicidad de la humanidad libre se afana apartándose de la dirección mesiánica. Pero igual que una fuerza es capaz de favorecer en su trayectoria otra orientada en una trayectoria opuesta, así también el orden de lo profano puede favorecer la llegada del Reino mesiánico. Lo profano no es desde luego una categoría del Reino, pero sí que es una categoría, y además atinadísima, de su quedo acercamiento. En la felicidad aspira a su decadencia todo lo terreno, y sólo en la felicidad le está destinado encontrarla. Mientras que la inmediata intensidad mesiánica del corazón, de cada hombre interior, pasa por la desgracia en el sentido del sufrimiento. A la restitutio in integrum de orden espiritual, que introduce a la inmortalidad, corresponde otra de orden mundano que lleva a la eternidad de una decadencia, y el ritmo de esa mundaneidad que es eternamente fugaz, que es fugaz en su totalidad, que lo es en su totalidad tanto espacial como temporal, el ritmo de la naturaleza mesiánica, es la felicidad. Porque la naturaleza es mesiánica por su eterna y total fugacidad. Aspirar a ésta, incluso en esos grados del hombre que son naturaleza, es el cometido de la política mundial cuyo método debe llamarse nihilismo.(1)

(1) Comienza a trabajar en este texto y en el de las «Tesis» en el año 1940. Ambos se publican por vez primera en 1955.


viernes, marzo 16, 2012

La hipocresía alemana

 

 Juan Francisco Martín Seco

El Gobierno alemán acaba de modificar su legislación con el objeto de excluir a los trabajadores españoles, portugueses y griegos de la prestación del llamado Hartz IV para parados de larga duración, cuya cuantía es de 364 euros, a la que se añade otra serie de beneficios sociales. Hasta ahora, los trabajadores emigrantes de los 17 países -entre los que se encuentran los tres anteriores- que firmaron la Convención Europea sobre Asistencia Social y Médica en el año 2000 tenían derecho, aunque no hubiesen trabajado nunca en Alemania, al cobro de esta ayuda, del mismo modo que los trabajadores alemanes.

Lo primero que sugiere la noticia es la gran diferencia existente entre el sistema de protección social de Alemania y el de España. Por ello, cuando desde el ámbito político o económico se cita a Alemania de cara a copiar determinados aspectos que merman derechos sociales o laborales, tal como se ha hecho en la actual reforma del mercado de trabajo, hay que contestar que las importaciones de elementos foráneos no se pueden realizar de manera individual recogiendo los aspectos más negativos de todos los países sino en conjunto, y estoy seguro de que los trabajadores españoles, por ejemplo, no tendrían ningún inconveniente en cambiar la totalidad de sus condiciones laborales y sociales por las de los alemanes.
Pero la noticia sugiere algo más, la enorme mentira en que se basa la Unión Europea. Es evidente que una cosa es la libertad de circulación de las mercancías y de los capitales y otra cosa muy distinta la de los trabajadores. Movilidad, sí, pero tan solo cuando interesa y en determinadas condiciones. Alemania se encuentra, gracias a la Unión Monetaria y a los beneficios que obtiene de ella en contraposición a otros países, por lo menos hasta ahora, en una situación económica buena, hasta el punto de necesitar importar mano de obra cualificada. La misma Merkel en su visita a España manifestó la necesidad que tiene su país de técnicos e ingenieros, animando a los jóvenes españoles con titulación a la emigración, y no es ningún secreto que jóvenes licenciados en distintas materias, especialmente ingenieros, ante la falta de trabajo en España dirigen sus pasos al país germánico. Semejante flujo migratorio constituye otro elemento de enriquecimiento de Alemania, que recibe mano de obra ya preparada, y de empobrecimiento de España, que ve cómo su inversión en educación se marcha a producir a otras latitudes. Ahora bien, Alemania no está dispuesta a admitir a otro tipo de trabajadores que llegan simplemente a buscar trabajo.
Las manifestaciones al respecto del Gobierno alemán constituyen un buen ejemplo de hipocresía y fariseísmo. El portavoz del Ejecutivo, Steffen Seibert, afirmó que el Gobierno de la canciller Angela Merkel está plenamente a favor de los movimientos de los ciudadanos comunitarios, pero para que esto siga siendo posible, señaló, hay que evitar malas prácticas y abusos. Por lo visto, el derecho a la libertad de movimientos intracomunitarios constituye un abuso de los ciudadanos, y hay que considerar mala práctica el hecho de que Alemania cumpla los compromisos que adquirió cuando firmó la citada Convención Europea, o la sentencia judicial de 2010 que la forzaba a ello. En el colmo del cinismo, el portavoz del ministerio de Trabajo, Jens Florsdorff, ha pretendido justificar la medida por el hecho de que en la situación anterior se trataba de forma desigual a los ciudadanos europeos, ya que los de aquellos diez países que no habían firmado la citada Convención no podían beneficiarse de tal prestación. Parece ser que la forma de arreglar el dispar tratamiento es igualando por abajo. Muy propio del neoliberalismo económico. Es la misma táctica que se sigue en España para uniformar los distintos tipos de contrato, reducir la indemnización por despido de manera que todos los contratos sean temporales.

No obstante, quizá lo más esclarecedor de esta noticia sea que nos pone sobre la pista de la falsedad del discurso de la señora Merkel, ¿Cómo es posible hablar de unidad fiscal en Europa, cuando se limita para los no alemanes esta pequeña ayuda, tanto más insignificante cuanto que apenas la solicitaban los emigrantes? A la única unión fiscal que está dispuesta la canciller es al sometimiento de todos los países a la disciplina fiscal que ella quiera imponer. Alemania nunca aceptará una verdadera unión fiscal, que representaría una importante transferencia de fondos de los países ricos a los menos prósperos, pero por eso mismo los gobiernos de estos últimos países nunca deberían haber aceptado una unión monetaria en estos términos, y por esa razón también esta antes o después se deshará.
www.telefonica.net/web2/martin-seco

jueves, marzo 15, 2012

Protesta en Sevilla ante Cajasol de los "estafados" por las participaciones preferentes

Protesta en Sevilla ante Cajasol de los "estafados" por las participaciones preferentes

Hoy, 12:04 h.

Un centenar de personas se han concentrado hoy en Sevilla ante la sede de Cajasol para protestar porque se sienten "estafados" por la suscripción de participaciones preferentes, ya que confiaron en que podrían recuperar su dinero sin problemas y ahora se encuentran con que no es así.

Sevilla, 15 mar.- Un centenar de personas se han concentrado hoy en Sevilla ante la sede de Cajasol para protestar porque se sienten "estafados" por la suscripción de participaciones preferentes, ya que confiaron en que podrían recuperar su dinero sin problemas y ahora se encuentran con que no es así.

En la concentración, convocada por Facua ante Cajasol -integrada en el grupo Banca Cívica-, el portavoz de la organización de consumidores, Rubén Sánchez, ha informado de que han convocado concentraciones ante distintas entidades financieras en dieciséis ciudades españolas, coincidiendo con el día mundial de los derechos de los consumidores.

En Sevilla la convocatoria para denunciar este "macrofraude bancario" se ha hecho ante Cajasol porque es la entidad que tiene más reclamaciones por fraude en participaciones preferentes de la provincia, seguida de la Caixa.
Rubén Sánchez ha anunciado que en las próximas semanas Facua emprenderá acciones judiciales contra Cajasol por vender un producto "fraudulento, creando un auténtico corralito español y quedándose con los ahorros de toda la vida de multitud de familias".

Facua posiblemente extenderá las acciones judiciales contra otras entidades que han vendido los mismos productos en todo el territorio español, donde hay miles de afectados por las participaciones preferentes, ha indicado Rubén Sánchez.

Algunos de los congregados en Sevilla han contado a los periodistas que todos confiaron en Cajasol porque era su banco de toda la vida y les dijeron que la inversión era segura y que podían recuperar el dinero cuando les hiciera falta.

Sin embargo, cuando fueron al banco a recuperar su dinero para hacer frente a problemas económicos familiares derivados de la situación de paro se encontraron con que no podían recuperar su dinero y para hacerlo les ponían condiciones como convertir las obligaciones en acciones.
Han denunciado que se sienten engañados porque les ofrecieron esos productos como una inversión segura y sin riesgo.

martes, marzo 13, 2012

Rosa Luxemburgo y la democracia


  Juan Manuel Vera

 
Texto publicado en Iniciativa Socialista nº 28, febrero 1994



 "La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente"      (Rosa Luxemburgo)
 
 

   Cada 15 de enero se cumple el aniversario de los asesinatos de Rosa Luxemburgo y de Karl Liebknecht, los dirigentes históricos del ala izquierda de la socialdemocracia alemana. El 15 de enero de 1919, el culatazo del fusil de un soldado del viejo ejército del Káiser ponía fin a la apasionada y apasionante existencia de una de las figuras más destacadas del movimiento socialista europeo: Rosa Luxemburgo.

Son numerosas sus aportaciones polémicas al debate socialista: sus posiciones sobre la huelga de masas, su afirmación de la capacidad creativa y espontaneidad de la clase obrera, la crítica al leninismo organizativo, su polémica oposición al derecho de autodeterminación en el capitalismo, sus trabajos sobre la acumulación de capital, la defensa del internacionalismo obrero, etc.
La visión de Rosa Luxemburgo sobre la importancia de la autonomía de las masas para la construcción del socialismo y su concepción no instrumental de la democracia representan un recordatorio obligado para comprender la diversidad de orientaciones existentes entre los revolucionarios de las primeras décadas del siglo. Al mismo tiempo, obliga a reflexionar sobre la intensa marginación a la que fue sometido su pensamiento por parte de las izquierdas posteriores.
Para recordar la figura de Rosa Luxemburgo parece especialmente oportuno un breve análisis de sus opiniones sobre la cuestión democrática, planteadas en su célebre folleto La revolución rusa, demostrativas de la actualidad y vigencia de su compromiso político y moral. Escrito en 1918 en la carcel de Breslau e incompleto, Rosa envió un borrador de su trabajo en septiembre de 1918 a Paul Levi. Dicho texto expresa simultáneamente su solidaridad con la revolución rusa y una ardorosa defensa de la democracia que refleja fielmente la triple e inseparable dimensión del pensamiento y la obra de Rosa Luxemburgo: socialista, demócrata y revolucionaria.
 
Rosa y la revolución rusa
 
Rosa Luxemburgo entendió desde el inicio de la revolución en febrero de 1917 la continuidad entre dicho proceso y la anterior revolución de 1905. En su primera aproximación señalaba "...una vez en la brecha, la energía revolucionaria del proletariado ruso emprenderá, con la misma lógica ineluctable, la vía de una acción democrática y social radical y adoptará de nuevo el programa de 1905: república democrática, jornada de 8 horas, expropiación de los grandes terratenientes...".Al mismo tiempo, vincula expresamente la revolución con la lucha por la paz. "... Pero de ello emana en primer lugar para el proletariado socialista de Rusia la más urgente de las consignas, indisolublemente unida a todo lo demás: ¡Fin a la guerra imperialista!" (Cartas de Espartaco). Rosa Luxemburgo se sitúa en el campo de la solidaridad con la revolución de octubre: "El levantamiento de octubre no solamente ha servido para salvar efectivamente la revolución rusa, sino también para salvar el honor del socialismo internacional". Sin embargo, desde el principio Rosa Luxemburgo es consciente de la tragedia que supondría el aislamiento de la revolución (carta a Luise Kautsky del 24 de noviembre), del cual culpa a las direcciones chovinistas de la socialdemocracia. Asimismo, mantuvo diferencias y recelos con las orientaciones bolcheviques a la paz separada con Alemania, que condujeron a la paz de Brest-Litovsk.
A mediados del año 1918, Rosa Luxemburgo decide sistematizar sus posiciones críticas respecto a la política bolchevique. El aspecto fundamental que preocupaba a Rosa Luxemburgo eran las consecuencias que para el futuro de la lucha socialista podía tener la lectura apologética y unidireccional de la revolución rusa por la tendencia de sus dirigentes a formalizar y teorizar lo que sólo podían ser posturas contingentes. Realiza en su obra una severa advertencia contra la utilización de la experiencia bolchevique como un modelo para el socialismo. Su folleto La revolución rusa está, por consiguiente, orientado al futuro. "Bajo la teoría de la teoría de la dictadura de Lenin-Trotski subyace el presupuesto tácito de que para la transformación socialista hay una fórmula prefabricada, guardada ya completa en el bolsillo del partido revolucionario, que sólo requiere ser enérgicamente aplicada en la práctica. Por desgracia -o tal vez por suerte- no es ésta la situación. Lejos de ser una suma de recetas prefabricadas que sólo exigen ser aplicadas, la realización práctica del socialismo como sistema económico, social y jurídico yace totalmente oculta en las nieblas del futuro. En nuestro programa no tenemos más que unos cuantos mojones que señalan la dirección general en la que tenemos que buscar las medidas necesarias, y las señales son principalmente de carácter negativo..." (La revolución rusa, RR en adelante, p.210) .
 
Crítica del bolchevismo
 
Sus críticas a los bolcheviques se refieren a tres aspectos: la política agraria, el derecho de autodeterminación y la cuestión democrática. El tema de la democracia es el aspecto sustantivo de su contundente valoración crítica de la política de Lenin y Trotski y de los riesgos que conllevaba para el futuro.
Los bolcheviques habían defendido simultáneamente la consigna de ¡Todo el poder a los soviets! y la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Rosa Luxemburgo no comprende el viraje adoptado por los bolcheviques al disolver el Parlamento como tampoco al restringir el derecho de voto. Admite que la Asamblea Constituyente podía no ser verdaderamente representativa, pero afirma que en ese caso la disolución debería haber ido acompañada de una convocatoria de nuevas elecciones, realizando una defensa expresa de la existencia de instituciones representativas bajo un gobierno que se proclama socialista.
Sin embargo, el punto de vista de Rosa Luxemburgo no se refiere fundamentalmente a un problema táctico sobre la Asamblea Constituyente. Su posición es de principio y se refiere a la necesidad absoluta de que el socialismo se desarrolle sobre la base de instituciones democráticas. Muchos comentaristas de esta obra han señalado acertadamente que su contenido planteaba la necesidad de la compatibización entre el Parlamento y los soviets. Creo, sin embargo, que el núcleo central de su argumentación va más allá, es la necesidad permanente de derechos democráticos incondicionados. Se irrita por la tendencia de los bolcheviques a hacer de la necesidad virtud y a acabar defendiendo un "socialismo" antidemocrático.
Frente a una frase de Trotski ("Como marxistas nunca fuimos adoradores fetichistas de la democracia formal") contesta: "Es cierto que nunca fuimos adoradores fetichistas de la democracia formal. Ni tampoco fuimos nunca adoradores fetichistas del socialismo ni tampoco del marxismo....Lo que realmente quiere decir (esa frase) es: siempre hemos diferenciado el contenido social de la forma política de la democracia burguesa, siempre hemos denunciado el duro contenido de desigualdad social y falta de libertad que se esconde bajo la dulce cobertura de la igualdad  y la libertad formales. Y no lo hicimos para repudiar a éstas sino para impulsar a la clase obrera a no contentarse con la cobertura sino a conquistar el poder político, para crear una democracia socialista en reemplazo de la democracia burguesa, no para eliminar la democracia" (RR, p.213-214)
 
Socialismo y democracia
 
En cuanto al contenido del socialismo Rosa Luxemburgo lo entiende como una ampliación de la democracia, no su limitación, extendiendo la intervención en la vida pública a masas de población que nunca habían sido partícipes de su destino.
Por otra parte, el socialismo no puede establecerse por decreto. Nadie posee ni las soluciones para todos los problemas, ni un método infalible. Para Rosa la solución de los problemas sólo puede proceder de la fecunda corrección de los errores cometidos, la cual sólo es posible sobre la base de la libertad de crítica y de la más amplia iniciativa popular. "El sistema social socialista sólo deberá ser, y sólo puede ser, un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso de su concreción, como resultado del desarrollo de la historia viva, la que (al igual que la naturaleza orgánica, de la que, en última instancia, forma parte) tiene el saludable hábito de producir siempre junto con la necesidad social real los medios para satisfacerla, junto con el objetivo simultáneamente la solución. Sin embargo, si esto es así, resulta evidente que no se puede decretar el socialismo, por su propia naturaleza, ni introducirlo mediante un "ukase". Exige como requisito una cantidad de medidas de fuerza (contra la propiedad, etc.). Lo negativo, la destrucción, puede decretarse; lo constructivo, lo positivo, no. Territorio nuevo. Miles de problemas. Sólo la experiencia puede corregir y abrir nuevos caminos. Sólo la vida sin obstáculos, efervescente, lleva a miles de formas nuevas e improvisaciones, saca a la luz la fuerza creadora, corrige por su cuenta todos los intentos equivocados. La vida pública de los países con libertad limitada está tan gobernada por la pobreza, es tan miserable, tan rígida, tan estéril, precisamente porque, al excluirse la democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espiritual. (...).Toda la masa del pueblo debe participar. De otra manera, el socialismo será decretado desde unos cuantos escritorios oficiales por una docena de intelectuales" (RR, p.210-211)
La democracia es el único medio  para poder limitar los errores inevitables en toda dirección política. "El control público es absolutamente necesario. De otra manera el intercambio de experiencias no sale del círculo cerrado de los burócratas del nuevo régimen. La corrupción se torna inevitable (palabras de Lenin...). La vida socialista exige una completa transformación espiritual de las masas degradadas por siglos de dominio de la clase burguesa. Los instintos sociales en lugar de los egoístas, la iniciativa de las masas en lugar de la inercia, el idealismo que supera todo sufrimiento, etc. Nadie lo sabe mejor, lo describe de manera más penetrante, lo repite más firmemente que Lenin. Pero está completamente equivocado en los medios que utiliza. Los decretos, la fuerza dictatorial del supervisor de fábrica, los castigos draconianos, el dominio por el terror, todas estas cosas son sólo paliativos. El único camino al renacimiento pasa por la escuela de la misma vida pública, por la democracia y opinión pública más ilimitadas y amplias. Es el terror lo que desmoraliza" (RR, p.211).
 
En defensa de la libertad
 
Las libertades públicas no son algo accesorio, sino el aire mismo imprescindible para poder hablar de algo parecido al socialismo. "Lenin dice que el Estado burgués es un instrumento de opresión de la clase trabajadora, el Estado socialista, en cambio, de opresión a la burguesía. En cierta medida, dice, es solamente el Estado capitalista puesto cabeza abajo. Esta concepción simplista deja de lado el punto esencial: el gobierno de la clase burguesa no necesita del entrenamiento y la educación política de toda la masa del pueblo, por lo menos no más allá de determinados límites estrechos. Pero para la dictadura proletaria ése es el elemento vital, el aire sin el cual no puede existir" (RR, p.209).
De forma consistente con las posiciones defendidas desde 1903, Rosa Luxemburgo rechaza el jacobinismo político y valora en el más alto grado la autodeterminación e iniciativa de las masas. Esa capacidad constructiva de la sociedad sólo puede desarrollarse con libertad política, cuyo fundamento es el derecho a oponerse. "La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la "justicia", sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la "libertad" se convierte en un privilegio especial" (RR, p. 209-210) .
La ausencia de democracia conduce a la degeneración política. Es difícil, sabiendo todo lo que ocurrió después y los terribles efectos del estalinismo, no leer con un estremecimiento las proféticas palabras con que Rosa trazó el posible destino de la revolución y su rechazo de la política de terror. "Cuando se elimina todo esto, ¿qué queda realmente? En lugar de los organismos representativos surgidos de elecciones populares generales, Lenin y Trotski implantaron los soviets como única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los soviets también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y de experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad, dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués, en el sentido del gobierno de los jacobinos (¡la postergación del Congreso de los Soviets de periodos de tres meses a seis!). Sí, podemos ir aun más lejos,; esas condiciones pueden causar inevitablemente una brutalización de la vida pública..." (RR, p.211-212).
Durante muchos años se ha sostenido por diversos comentaristas de la obra de Rosa Luxemburgo que ésta se habría retractado con posterioridad de sus opiniones, basándose en afirmaciones de Adolf Warszawski y de Clara Zetkin, que han dado lugar a la leyenda de una autocrítica de Rosa y su acercamiento final al leninismo. Los historiadores comunistas han hablado frecuentemente de una retirada de sus críticas basándose en su rechazo de la convocatoria de Asamblea Constituyente en las agitadas jornadas de noviembre y diciembre de 1918. Esa versión fue sostenido por el propio Lenin en 1922 al afirmar que ella misma había corregido en gran medida sus errores. También Trotski, que calificó su trabajo sobre la revolución rusa de "teóricamente muy débil" (!), considera que su acercamiento a las concepciones bolcheviques explica que no llegara a publicar el manuscrito (en "Rosa Luxemburgo y la Internacional", 1935).
Parece poco creíble sostener que Rosa Luxemburgo había cambiado de opinión... sobre puntos de vistas mantenidos durante toda su vida. En realidad, desde el momento en que redacta el texto hasta su muerte transcurren pocos meses. Por otra parte, el contenido fundamental de su obra es principista y no táctico. Era un trabajo de alcance teórico en el cual "los detalles no eran importantes", como señala Peter Nettl, y sólo de los detalles se habría retractado según sostuvieron sus compañeros alemanes.
¡Rosa Luxemburgo tenía razón en tantas cosas! La revolución de Octubre alimentó la tentación jacobina de la izquierda y su tendencia a intentar sustituir los procesos sociales por las iniciativas de los agentes políticos y la auténtica dinámica de las transformaciones de la sociedad por un control administrativo. Sobre dicha base, la contrarrevolución estalinista estableció un régimen totalitario.
En todos los sentidos, las opiniones expresadas en La revolución rusa derivan de la lucha en favor del socialismo y de la democracia que había manifestado Rosa a lo largo de toda su trayectoria; por ello este escrito aparece como su auténtico "testamento" político. Un testamento que contiene una trágica advertencia sobre el triste destino del socialismo si olvida su intrínseca necesidad de democracia y libertad. Un estremecedor aviso que fue silenciado.
 
 
 
 
SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA SOBRE ROSA LUXEMBURGO, EN CASTELLANO
 A) Obras de Rosa Luxemburgo
 -Introducción a la economía política, Madrid, Siglo XXI, 1974
  -La acumulación de capital, Mexico, Grijalbo, 1967 (primera edición española: Madrid, Cénit, 1933)
 -Escritos políticos, Barcelona, Grijalbo, 1977 (antología de textos)
 -Textos sobre la cuestión nacional, Madrid, Ed. de la Torre, 1977
 -Debate sobre la huelga de masas, Buenos Aires, Cuadernos de pasado y presente, 1975
 -¿Reforma o revolución? y otros escritos, Fontamara, 1978
 -La revolución rusa, Madrid, Castellote, 1975
 -Obras escogidas (dos tomos), Bogotá, Ediciones Pluma, 1976
 -Cartas a Karl y Luisa Kautsky, Barcelona, Galba, 1975
 -Cartas de la prisión, Madrid, Cénit, 1931
 B) Obras sobre Rosa Luxemburgo
-Aubet, María José; Rosa Luxemburg y la cuestión nacional, Barcelona, Anagrama, 1977
-Basso, Lelio; El pensamiento político de Rosa Luxemburg, Barcelona, Península, 1976
-Bisceglie, Anna y Renzi, Dario; Rosa Luxemburgo, Madrid, Prospettiva, 2000
-Cliff, Tony;  Rosa Luxemburg (Introducción a su lectura), Buenos Aires, Editorial Galerna, 1971
-Dunayevskaya, Raya; Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución, México, FCE, 1985
-Frölich, Paul; Rosa Luxemburgo. Vida y obra,Barcelona, Fundamentos, 1976
-Geras, Norman; Actualidad del pensamiento de Rosa Luxemburgo, Mexico, Era, 1980
-Guérin, Daniel; Rosa Luxemburg y la espontaneidad revolucionaria, Buenos Aires, Proyección, 1973 (antología de textos breves)
-Lukács, Georg; Historia y consciencia de clase, Barcelona, Grijalbo, 1978 (incluye varios ensayos sobre Rosa Luxemburgo)
-Löwy, Michael; El marxismo olvidado, Barcelona, Fontamara, 1978
-Materiales, nº extraordinario 3, 1977 (Rosa Luxemburgo hoy, con artículos de Lelio Basso, Oskar Negt, Georges Haupt, Paul Mattick, Michael Löwy, Norman Geras, Dick Howard, Tadeusz Kowalik, Gilbert Badia, J.L. de la Mata, Annette Jost, Narihiko Ito, Joseph Schleifstein y María José Aubet -guía de lectura-)
-Nettl, J. P.; Rosa Luxemburgo, Mexico, Ediciones Era, 1974
-El desafío de Rosa Luxemburgo, Buenos Aires, Proceso, 1972 (con textos de Bertram D. Wolfe, Hannah Arendt, Gilbert Badia, León Trotski, V.I.Lenin, J.P. Nettl, John Knief, Daniel Bensaid, Alain Nair, Michale Löwy y Paul M. Sweezy